Estudio fotográfico
Aunque no sabemos a ciencia cierta si existió un estudio fotográfico en Betlemitas, sí tenemos noticias de que en la calle de Vergara –que hoy se llama Bolívar– existieron los estudios de los hermanos Valleto y del fotógrafo J. M. Mayo.
A finales del siglo XIX y a principios del XX, los estudios fotográficos estaban en boga en la ciudad y esta naciente industria retrataba las transformaciones que vivía la capital a finales de siglo: la introducción del teléfono, la llegada de la luz eléctrica, la modernización de la ciudad, la utilización de novedosas técnicas fotográficas, entre muchas otras. Por este motivo, el tema de la fotografía es ideal para ilustrar la vida cotidiana y la historia de ese periodo.
La ambientación del ESTUDIO FOTOGRÁFICO VERGARA, ubicado en Betlemitas, estuvo a cargo del Mtro. Fernando Osorio, experto en restauración de fotografía, y un equipo de artistas que lo asistieron en la tarea.
La mayoría de los objetos que presentamos aquí son originales: las fotografías, la cámara, su pedestal, los sillones, el visor estereoscópico y los diversos implementos fotográficos. Algunos de estos materiales fueron proporcionados por la familia del fotógrafo Cachú y provenían de un estudio fotográfico de la
misma época. Otras partes del mobiliario fueron reproducidas ex profeso tomando los estilos y formas de objetos originales. Éste es el caso de los fondos de vistas, las cortinas, las dos vitrinas que exhiben objetos y el tragaluz. La escalera que comunica al entresuelo fue totalmente recreada.
La ambientación cuenta con dos plantas. La planta baja representa el área del estudio que estaba abierta al público, con algunos sillones de recepción, un espejo para que las personas se arreglaran para ser retratados, objetos para venta en exhibición –botones, guardapelos, marcos para retratos, separadores, el área de la toma con el fondo de vistas, el cortinaje y la alfombra. En el entresuelo se recrea el área de trabajo "privado" del fotógrafo: el cuarto oscuro presentado en un fotomural, sus implementos de trabajo exhibidos en la vitrina y el área de montado con la prensa y los cartones.
Si nos transportamos a esa época nos daremos cuenta de la importancia que tenían los estudios fotográficos en la vida de las personas cuando la mayoría de los ciudadanos no contaban con una cámara, ni los oficios para manejarla, por lo que tenían que acudir a estos lugares a retratarse. Éste era un acto muy solemne: sonreír no era una actitud común en aquellos tiempos.
domingo, 13 de julio de 2008
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